
¡Hola! Soy Natàlia!
Y te explico un poco sobre mí….
Mi historia con el Yoga empezó en 2004, cuando todavía era bastante desconocido en mi entorno. Yo siempre había sido una persona muy activa, de las que no paran quietas, así que al principio pensé que aquello no era para mí… pero la vida tenía otros planes!
Una práctica con amigos despertó algo en mí, y poco después empecé en un pequeño centro de mi localidad. Era Kundalini Yoga, y me atrapó desde el primer momento. Su energía, su ritmo, su forma de moverse… rompía totalmente con la idea que yo tenía del yoga.
Con los años fui profundizando, formándome como profesora en 2012 en el centro Anandpur con Sat Hari. Esa etapa fue muy importante para mí: no solo por lo aprendido, sino por el compromiso y la constancia que incorporé a mi vida.
Mi curiosidad me llevó a seguir explorando otros estilos como Hatha, Vinyasa, Ashtanga, Yin o Restaurativo. También me formé en Reiki Usui y Reflexología Podal, ampliando mi manera de entender el cuerpo.
Pero hubo un momento en el que sentí la necesidad de ir un poco más allá. Quería comprender mejor cómo funciona el cuerpo, qué ocurre realmente en cada movimiento.
Ahí es donde la Biomecánica empezó a tomar protagonismo en mi camino. Empecé a estudiar cómo se organizan las cadenas musculares, cómo influye la alineación y cómo podemos movernos de forma más eficiente y segura.
Y fue precisamente este enfoque el que me llevó de forma natural hacia el Pilates.
Primero con Pilates Mat y después con Reformer, encontré una manera muy clara y práctica de aplicar todo ese conocimiento. Me permitió entender el movimiento desde otro lugar: más preciso, más consciente y adaptado a cada cuerpo.
Hoy en día, mi forma de acompañar combina todo este recorrido: la sensibilidad del yoga con una mirada más estructurada basada en la biomecánica y el trabajo con Pilates.
Y si algo me ha enseñado el Pilates es esto: que cuando hay una base sólida, una estructura clara y unos fundamentos bien integrados, el cuerpo puede construir fuerza con seguridad… y, además, disfrutarlo. Porque sí, el trabajo preciso también puede ser ligero, dinámico y sorprendentemente divertido!
Desde 2018 también comparto parte de este camino en mi blog, un pequeño espacio donde voy dejando reflexiones, experiencias y aprendizajes.
Nos seguimos encontrando en la esterilla… y en el movimiento!
💛






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